miércoles, 30 de mayo de 2012

Dulce locura.

¿Sabes? Escribo esto mientras me empiezan a parpadear los ojos. Mucho. Demasiado. Y entonces empiezo a mirar a todas partes. Y OH OH, ambos sabemos lo que eso significa: se avecina otra oleada de lágrimas. Otra más. De tantas. ¿Te sorprende? Estoy segura de que no.
Yo es que siempre he sido muy de llorar. Sí, siempre he sido de esas que llaman "de lágrima fácil", de las que lloran a la mínima cuando la cosa se pone ligeramente chunga. Es poco práctico - lo sé - pero soy así. Y muchas veces - la gran mayoría- es en vano. Sí, de esto que unos meses después te acuerdas y casi te avergüenzas. "¿Cómo pude llorar por esa tontería?". Se me vienen a la mente varias situaciones... y estoy segura de que, algunas de ellas a ti también. 
Pues sí, siempre he sido una llorona, las cosas claras. Pero lo cierto es que en los últimos días algo ha cambiado. Sigo siendo una llorona (eso siempre) pero no de la misma manera. Las cosas que me hacen llorar han cambiado, han dejado de ser las "cosas feas". Es algo totalmente nuevo para mi y, de hecho, aunque pueda parecer absurdo es así, por primera vez en toda mi vida he conseguido llorar con alegría. Con una sonrisa en la cara. La viva imagen de la contradicción. Puedo parecer una "loca" (tranquilos, él también lo piensa), pero no miento si digo que es una de las mejores sensaciones del mundo. Y todo gracias a ti
Sí, a ti. Y necesito que sigas aquí, haciéndome llorar casi a diario como una tonta. Necesito tus mañanas y los nesquicks fríos en la cama. Necesito ver cómo apareces por esa puerta y me das los mejores buenos días. Necesito sentir, a pesar de todo este tiempo, esa dulce sensación de nervios cuando vas a venir. Necesito darme la vuelta y  saber que es cierto, que sigues ahí, ocupando el lado derecho de la cama. Necesito esa sensación de echarte de menos nada más haberte ido. Te necesito. Aquí. Conmigo. Para siempre.


Gracias  por  hacerme una llorona. De las que ríen. 
att: Tú loquita que taaaaanto te quiere :)

lunes, 21 de mayo de 2012

Dos veces son casualidad, tres no.

"Hay muchas formas de quererse, ¿sabes? Pero la suya era... total. Un amor puro, increíble, alucinante. Un amor especial como hay pocos. Y ellos lo sabían. 
Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el de ellos si lo era. Estaban hechos el uno para el otro, se tenían y deseaban fundirse en uno solo, cuando estaban juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estaban separados se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podían pasarse horas mirándose a los ojos y nada más, pero cuando se acariciaban, se besaban... entonces... no hay palabras para describir esa emoción."


El diario de Noah




C.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Esto es @Mor

Sabes cual es el problema?? Que todavia no te crees, que cuando te levantes todas las mañanas voy a estar yo en el otro lado de la cama

P.

martes, 15 de mayo de 2012

Como un impulso eléctrico...

"A veces entre las personas existen unas extrañas corrientes eléctricas que crean una determinada dependencia entre las personas que las poseen. Cuando dos o más personas cuentan con esa determinada corriente, aunque alguien o algo se interponga entre ellos nunca logrará separarles.Esa dependencia entre unos y otros, esas "corrientes" son producidas por nuestra parte irracional. Para que lo entiendas...imagina que estás unido a todas esas personas que quieres mediante un fuerte e irrompible hilo invisible, algo indestructible.Cuando se intenta enderezar un árbol que ha crecido torcido no se puede. Cuando se intenta separar a personas que poseen esa dependencia, hayan crecido juntas o no, se puede comprobar que tampoco se puede. Aunque pongas todo el empeño del mundo, aunque utilices todos los medios posibles, nunca podrás hacerlo.Otra incapacidad del ser humano, supongo. "




C.